
Nacido en 1970, desde muy chico fui deportista, en la secundaria empecé a practicar deportes de aventura y emoción (deportes extremos), durante años fui adicto a ellos. A los 36 años, un amigo me invito a una plataforma de práctica de golf, tengo que admitir que fui con cierto escepticismo, y mucho estrés, cuando salí de ahí, me di cuenta que estaba tan relajado que había dejado mis preocupaciones en cada golpe que le di a la bola, ese día adquirí un gusto especial por este bello deporte. A medida que practico y aprendo, me doy cuenta de lo demandante que es el golf, el grado de concentración y de relajamiento que exige al mismo tiempo, y como dice el dicho, el peor día en el campo, es mejor que cualquier día en la oficina.
Poco a poco he ido aprendiendo sobre la técnica que hay en el swing y la tecnología que hay detrás de cada baston del equipo. En octubre del 2007 tomé un curso en donde aprendí que cada componente del baston juega un rol muy importante. Cada persona tiene un swing diferente, y los bastones deben adaptarse a dicho swing, aunque por lo general sucede lo contrario. Constantemente cambio la configuracion de mis bastones para probar cuál se adapta mejor con mi swing, es interesante ver como se comportan de manera diferente mis bastones dependiendo de cómo están arreglados.
